miércoles, 16 de abril de 2008

Viaje a Tequis.

Desde hace mucho que tengo hojas y hojas llenas de cosas que contarles de Tequis...

Había una vez una familia disfuncional, como todas, que por orden de la matriarca se fueron de vacaciones a Tequisquiapan, Querétaro.
La matriarca nunca fué feliz con esos viajes, no porque los viajes fueran terribles, sino porque la matriarca nunca ha sido feliz.
Los hijos de la matriarca hacían lo que podían, se divertían a ratos, y a ratos cuidaban chilpallates. Conforme se casaban adjuntaban al viaje a los respectivos parejos, siempre, claro, bajo la tutela y supervisión de la matriarca.
Los chilpallates, al menos mi hermana y yo, nos divertíamos como lo que éramos, enanos en etapa de guerra campal contra los adultos.
De esa lejana época de mi vida, y aunque solo íbamos 3 días y 2 noches al año, tengo recuerdos fijos en mi loco cerebrito, por ejemplo... el chicle de plátano marca buble gum, tiene sabor a carretera... el olor a goma con la que hacían las figuras de maché huele al paradero de San Pedro, el espagueti rojo también sabe a paradero de san Pedro... las fresas con crema, pero sin azúcar ni nada de nada más que crema con fresas, sabe a caminata forzada -por la matriarca- para "hacer digestión" antes de regresar a la alberca, hayas comido o no... la nieve de limón, esa que aún venden en tambos enfriados por hielos y a los que les da vueltas un señor que te sirve una cucharadita de té sobre un conito que sabe horrible, esa nievecita sabe a tarde de sol en la plaza... De esos viajes tengo en mi recámara la foto más divina de mi hermana... el sabor de agua con cloro en la boca... aprendí a abrir los ojos bajo el agua en esa alberca, buscando pulceras en el fondo, compitendo con mis primas a ver quién la encontraba primero... el agua siempre tibia de la alberca, incluso a las 7 de la mañana que mi hermana y yo nos aventábamos solas, esperando a K a que despertara y la dejaran bajar...

Continuará...

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Espectativa

De lo que tienes a lo que quieres. De lo que puedes a lo que sueñas... Hay tantas formas de defraudarte como segundos en un sueño. Mantene...