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viernes, 17 de enero de 2025

Del santo Evangelio según san Marcos l, 29-39

 Éste Evangelio me gusta para que se llame: Fíjate bien lo que pides.

Cuando Jesús va predicando, cuando va enseñando de sinagoga en sinagoga, de casa en casa, a veces, de campo abierto en campo abierto. Se rodea de personas que le ayudan, no solo los apóstoles le ayudan. El día de hoy, en el evangelio de hoy, le ayudó la suegra de Simón. La señora estaba muy enferma, como seguro lo hemos estado tú y yo, y Jesús la sanó. Pero tan pronto la sanó la señora no se fue de vacaciones, tan pronto sanó, la señora se puso a servirles, no solo a Jesús, sino a todos los que estaban en su casa.

Y tú cómo vas pidiendo la sanación? Vas pidiendo a Dios oye Dios, cúrame de éste dolor que traigo para irme de vacaciones? O cúrame de éste dolor que traigo para servir a los demás?

Qué dolores pido que me sane? Se me ocurre el más evidente no? Que me sane la gripa, que me sane la reuma de la rodilla, que me sane la diabetes, que me sane la hipertensión… qué tal un: que me sane la flojera? Mejor apun, qué tal un: que me sane mi gusto por el chisme, o un que me sane el miedo de ofrecer mis servicios, o que me sane mi envidia para no compartir lo que tengo, incluso un que me sane la desidia que traigo para cumplir con mis obligaciones de esposo, de esposa, de padre, de madre? Qué tal?!? Qué tal que me sane aquello que me frena para poder ayudar YO a otro hijo tuyo?

Nos podemos confundir muy fácilmente, podemos pensar que como tenemos salud ya no necesitamos sanar nada en nuestras vidas. Y luego cuando la cosa va mejorando, se nos olvida que somos de Él, y que lo que nos pide es que le ayudemos a ayudarle a alguien más.

 

Dios nos permita sanar lo que nos está deteniendo.
















Besos a quienes tienen claro que tenemos mucho por sanar.
Nada para el resto.

viernes, 29 de noviembre de 2024

Del santo Evangelio según san Lucas 21, 29-33

Cuando leemos los evangelios, cualquiera de ellos, podemos notar cómo las enseñanzas de Jesús se presentan de una forma simple y poética. Jesús utiliza ejemplos cotidianos, las parábolas, que son fáciles de entender, que nos han quedado a todos, en todos los tiempos y y en todas las culturas.  

En el evangelio de hoy, Jesús nos habla de observar una higuera. Tal vez el evangelista, con pocas palabras, intentaba decirnos que las flores caen, y donde antes había una pequeña flor, aparece una bolita que va creciendo, y al llegar el verano se convierte en un higo que puedes cosechar y comerlo.

Ahora bien, ¿qué pasa si reescribimos esta parábola usando algo más cercano a nuestra realidad? Porque, aunque puede ser fascinante ver una higuera florecer, muchos de nosotros no tenemos una cerca para observar su ciclo de crecimiento.

Vamos a cambiar la imagen. ¿Alguno de ustedes usa una agenda o un calendario? Tal vez lo tengamos en el teléfono o en un pizarrón, o incluso en Google Calendar, ¿quién no pone recordatorios de cosas que hacer? Pero, ¿por qué los ponemos? ¿Por qué necesitamos una alarma días antes del evento? La razón es sencilla: nos olvidamos, nos distraemos, el tiempo se va volando.

El tiempo de Adviento que comienza este domingo es como esas alarmas en nuestro calendario. Son recordatorios que nos invitan a prepararnos para celebrar el cumpleaños más importante de todos, el de Jesús. Y, como cualquier fiesta monumental, requiere preparación.

¿Qué haces tú antes de una fiesta importante? Tal vez mueves los muebles, revisas tu closet, tiras esa mesita desvencijada y esos pantalones rotos, compras lo necesario para la comida, preparas platillos especiales, organizas las reuniones. Todo eso, aunque lleva esfuerzo, es lo sencillo. Lo complicado es preparar nuestro corazón, hacer espacio dentro de nosotros mismos para recibir a Jesús.

La verdadera preparación no está en los adornos o en la comida, sino en remover los obstáculos internos: los rencores, las tristezas, los enojos, esos viejos caparazones que nos ponemos para no ver el dolor de los demás. Esas cargas que, al igual que los muebles viejos, ocupan espacio, recogen polvo y moho, y nos impiden que Jesús celebre su cumpleaños en nuestro corazón.

Ese es el mensaje del evangelio de hoy: "Sepan que el Reino de Dios está cerca". Debemos estar atentos a lo que sucede a nuestro alrededor para no dejar que el evento más grande del año pase desapercibido. Porque si seguimos acumulando obstáculos, el cumpleaños de Jesús se nos escapará una vez más, sin que nos demos cuenta.

Hoy, te invito a revisar tu agenda, a poner tus alarmas espirituales, a mover esos estorbos dentro de ti, a sanarlos. Habla con Jesús, Él está dispuestísimo a ayudarte en todo ese proceso. Y cuando tengas el corazón libre de cargas, celebra con gozo y gratitud.

Porque también dice el evangelio de hoy: "ésto va a pasar", contigo listo o no, va a pasar. Ponte abusado!! 


Dios nos ayude en este camino de preparación.







Besos a quienes programan sus agendas.
Nada para el resto.

miércoles, 27 de noviembre de 2024

Del santo Evangelio según san Lucas 21, 12-19

 ¿Alguna vez te has sacado un 10 en un examen?

¿Cómo sucedió eso? ¿Fuiste a todas las clases? ¿Hiciste todas las tareas? ¿Estudiaste antes del examen?

Y cuando llegó el examen… ¿fue difícil o estuvo fácil?

 En el evangelio de hoy, Jesús les dice a sus discípulos: "Los perseguirán y los apresarán, los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernantes por causa mía."

Si cambiamos las palabras domingueras, podríamos decir: "Jesús te dice a ti: te van a cuestionar, te van a acorralar, te van a juzgar, te van a excluir, te harán defender tu postura frente a cualquier autoridad, y todo, por creer en Jesús."

¿Suena peligroso, no?

 Lo bueno es que Jesús también dice: "Grábense bien que no tienen que preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras sabias que no podrá resistir ni contradecir ningún adversario de ustedes."

¡Eso sí que alivia! Es como si no tuviera que prepararme para el examen, porque Dios me va a soplar todas las respuestas. Pero, ¿te has preguntado quién te pasaría todas las respuestas de un examen? ¿Alguien a quien no conoces? ¿O tu mejor amigo?

Y, ¿cómo hacer para ser mejor amigo de Jesús?

Para que Jesús sea tu mejor amigo, tienes que conocerlo, dedicarle tiempo. Cuando tienes un mejor amigo, vas a los mismos lugares, les gusta hacer lo mismo, se juntan con las mismas personas. Así también, para que Jesús sea mi mejor amigo, necesito estar con Él todos los días, necesito hacerle caso, necesito dedicarle un espacio en mi vida, en mi tiempo, en mi casa, en mi trabajo, en mi familia, en mis logros… Y cuando lleguen los momentos difíciles (porque eso, tarde o temprano, pasará), Él estará ahí, siempre a tu lado, cuando estés triste, cuando algo te duela, cuando necesites un verdadero amigo.

Cuando escuchamos sobre el Apocalipsis y los juicios en el evangelio, a veces pensamos en lo peor que nos pueda pasar, y eso nos llena de miedo. Pero ¿por qué asustarnos por el examen, si podemos ir preparados? No te preocupes por el final; preocúpate por ser hoy un mejor amigo de Jesús. Así, cuando lleguen los momentos difíciles, será Su mano la que te sostenga, será la mano de tu mejor amigo la que tengas ahí cerquita para agarrarte y seguirle a la vida.

 

Dios nos ayude con eso.










Besos a quienes están preparados para el examen.
Nada para el resto.

viernes, 22 de noviembre de 2024

Del santo Evangelio según san Lucas 19, 45-48

Hoy, hermosa comunidad, qué les parece si empezamos por poner la mirada en la primera lectura? Generalmente éste es el momento en que hablamos del Evangelio, pero demos un pasito atrás…

Es una lectura del Apocalipsis, que es un libro que nos cuenta de cómo va a ser el final de los tiempos. Y éstas palabras que leemos hoy no son tan terribles. Hablan de un librito, y qué tienen los libros? Letras, palabras, historias. El ángel que habla sobre el libro, le dice a Juan, que ese librito sabe muy bien en la boca, pero que en la panza duele. Y Juan lo intenta, y lo confirma.

 No les parece que ese librito pudiera ser el evangelio? El evangelio tiene muchísimas palabras bonitas, muchísimas historias que cuando se cuentan, suenan a amor, a buenas acciones, a amistades profundas, a comunidades sanas. Las leemos de diario, y sí, todo suena precioso!! Pero cuando va avanzando en la digestión, cuando va pasando de la boca, es decir, de lo que decimos, a las tripas, o sea, a lo que hacemos, ya no resulta tan sencillo. Esas palabras de amor a todos, cuando llegan a la acción, se tornan complicadas; esas palabras de buenas acciones, cuando llegan a la caridad, se tornan dudosas; esas palabras de amistad profunda, cuando llegan a la convivencia, se convierten en desesperantes; esas palabras de comunidades sanas, se convierten en verdaderas pesadillas. Por qué? Si el librito está bien bonito!! Pues porque está bien difícil la vida! Porque vamos creciendo pensando que lo que nosotros somos es lo que deberían ser todos, vamos creyéndole a mamá cuando nos dice que nosotros somos lo más bonito del mundo y difícilmente somos autocríticos, difícilmente nos ajustamos a las libertades de todos los demás, casi imposible nos resulta amar a todos sin reserva. Esa es la dura verdad de nosotros los hijos de Dios y hermanos de Cristo.

Y pasamos al Evangelio, donde Jesús, más bien enojadillo, corre a medio mundo diciendo: “ustedes han convertido mi casa en cueva de ladrones”.

Qué duro, pero qué cierto.

Fíjense que acá en mi parroquia hicimos una misión en nuestra propia colonia, visitamos casa por casa, hicimos grupitos de misioneros, a cada grupito nos asignaron unas cuantas manzanas, unos no nos abrieron, otros sí, y de los que sí nos abrieron, nos abrieron más los ojos que las puertas. Porque cuando estas en la iglesia, cuando vienes a misa, cuando cantas en el coro, cuando eres catequista o ministro de la eucaristía, vas cerrando tu mirada a solo eso, solo lo que ves a la mano. Es hasta que preguntas con humildad cómo nos ven desde afuera, cómo ven nuestros esfuerzos, nuestras intenciones, y te detienes a ESCUCHAR de verdad, que nos dicen que no somos tan buenos, que hay muchas personas que han sido expulsadas, heridas, lastimadas y hasta humilladas por alguien que esta dentro de la iglesia, desde un sacerdote hasta el que barre el atrio, por cualquiera ahí dentro.

 oy toca la difícil tarea de revisar que las palabras de amor que leemos, se vean reflejadas en las acciones y actitudes que tenemos. Es un ejercicio súper difícil. Súper, mega, archi, requete, recontra, duro.

Estamos a nada del final, y a nada de volver a empezar nuestro año litúrgico. Toca revisar con honestidad lo que hemos hecho, toca aceptar en qué hemos fallado, toca pedir perdón no solo a Dios, también a mis hermanos heridos, para que en unos días podamos empezar el adviento con nuevo brío y muchas ganas.

 

Pidamos POR FAVOR a Dios que nos ayude con ese cambio que necesitamos todos, y AGRADEZCAMOS cuando lo logremos.









Besos a quienes pidan perdón Y SE CORRIJAN.
Nada para el resto.

domingo, 17 de noviembre de 2024

Del santo Evangelio según san Marcos 13, 24-32

Oigan… estamos a dos domingos del final de nuestro ciclo litúrgico, es la recta final ya!!

Si nos damos cuenta, conforme nos acercamos al final, las lecturas van encaminadas a justo eso, al final. Hoy, Jesús en el Evangelio de Marcos nos habla de LA FECHA, de aquel día en que se terminará la vida como la conocemos y empezará la vida que solo Dios conoce en plenitud.

 A algunos nos asusta, a otros nos emociona, a otros nos entristece, a otros nos alegra… y la verdad es que todo se vale, porque cuando vamos hacia lo desconocido siempre se nos llena el cuerpo, el alma, la cabeza, nuestro todo, nos llenamos de la emoción de lo nuevo, abrir un regalo siempre ha sido emocionante, lleno de gozo y de amor. Y poco nos fijamos en lo justo anterior, medio pasito antes de lo nuevo, está el final, está la conclusión del antes para poder dar el siguiente paso.

Hoy las lecturas y el Evangelio van apocalípticas, van de el mero final. Cierren sus ojitos un momento, y piensen en cómo luce el apocalipsis…

Levante su mano quien se lo imagina como de película, con guerras y destrucción, con terremotos y tormentas, o quien se imaginó el apocalipsis zombie igual de película??

Si nos quedamos en la mente con esas imágenes de un final de tragedia y dolor y llanto, si ocupamos nuestro pensamiento con eso, si llenamos nuestro tiempo con esas ideas, no le vamos a dar chance ni a nuestra mente, ni a nuestras imágenes mentales, ni a nuestro tiempo invertido en eso, de que entren cosas lindas. Qué tal que no va a ser tragedia? Qué tal que cuando suenen las trompetas de los ángeles no va a haber nada si no amor entre todos? Qué tal que cuando llegue la hora vamos a entrar todos al cielo? Eso es lo que estamos esperando qué no? Para eso estamos rezando diario!! Ese es el camino por el que cada día nos esforzamos al ser mejores personas entre nosotros, que no?

Jesús nos dice hoy, que no sabemos ni el día ni la hora, que deberíamos estar listos, porque nadie, ni siquiera Jesús mismo, sabe ni el día ni la hora. Qué quiere decir eso?

Si te dijera que tengo ya tu boleto de avión para irte de vacaciones, pero que yo te aviso cuando, tú qué harías? No empacarías hoy una mochila con lo básico y la dejas atrás de la puerta, “por si las”? No te apurarías en el trabajo para no dejar pendientes para que en cuanto te diga, oye (tu nombre) paso por ti en 15 minutos, nos vamos, tu solo le digas a tu jefe “Me voy de viaje jefe, te veo en dos semanas” y no pueda decirte que no porque dejaste todo al día?

Esa es la tarea de hoy. Qué has dejado pendiente? Como bautizado, qué servicio tienes pendiente por cumplir? Como hermano cristiano, con quién te falta hacer las paces? Como hijo muy amado de Dios, qué rencor te falta perdonar? Como hijo muy cuidado de María, a qué hermano te falta proteger?

Hoy que casi termina el ciclo litúrgico, Dios nos recuerda que siempre estamos en la recta final, porque no sabemos cuándo, no sabemos cómo, no sabemos a qué hora, pero tenemos la absoluta certeza, de que Dios regresa por nosotros, es hora de hacer las maletas y saldar pendientes.

 

Dios nos ayude con eso.




Besos a quien tiene todo preparado

Nada para el resto.

miércoles, 13 de noviembre de 2024

Del santo Evangelio según san Lucas 17, 11-19

 Hoy, comunidad, el Evangelio tiene dos palabras fundamentales, y ni son palabras domingueras: si tienes tu misal a la mano subráyalas o si no, apúntalas por ahí en un post it o en un papelito y lo pegas en el refri.

 Las palabras son:           SANADO           y         SALVADO.

 Se parecen mucho, casi suenan igual, pero hoy hay 9 personas de diferencia entre una y otra.

 Fíjense que allá en antaño, cuando yo era chica, los grandes nos enseñaron que había unas palabras mágicas, que nos ayudaban en todo, alguien se acuerda de esas palabras mágicas??

(Abrimos micrófonos a ver si alguien las recuerda)

                                         POR FAVOR      Y      GRACIAS

 Yo creo que también deberíamos incluir PERDON, pero esa es historia para otro día.

 Esas palabras mágicas: Por favor y Gracias, tienen mucho que ver con la actitud con la que pides las cosas, y con la que las recibes.

 Hoy día, yo creo que por la cantidad de personas, por la rapidez en que queremos hacer las cosas, por la competencia que nos traemos entre todos, ya no es común que pidamos POR FAVOR, ni que demos las gracias. Lo que es común es que nos quejemos de todo, lo que es común hoy en día es que corrijamos a todos, lo que es común es que critiquemos y juzguemos muy rápido cada cosa que hacen los demás, y también lo que hacemos nosotros mismos.

 En el Evangelio de hoy, Jesús hizo lo que siempre hace: se detiene a ESCUCHAR, luego da una instrucción, y de paso, libera de lo que le aqueja a quienes le llamaron. Solo uno del grupito que lo llamó, del grupito que hizo caso, del grupito que fue SANADO, solo uno, solo uno regresó a agradecer.

 Y cómo vamos con eso?

Qué actitud predomina en tu día? Te levantas y aaaay no, hoy esta nublado, pero qué día tan feo! Y se me olvida agradecer que hoy desperté! Aaaay no mira qué trafico tan horroroso! Y se me olvida agradecer que tengo coche, y que le puedo poner gasolina, y que me puedo mover en mi coche. Aaaaaay no… qué internet tan lento! Y se me olvida que hasta hace unos años el internet no existía siquiera, que Dios le dio sabiduría a algunos científicos que lo inventaron y que hoy nos podemos reunir de forma virtual para celebrar la Liturgia. Y como esos, hay tantos “aaaaay no” que decimos por todo…

 Convertir la queja en agradecimiento es una tarea muy complicada, casi imposible. Implica un cambio de hábitos inculcados desde la gestación a veces. Nos significa un esfuerzo de pensar, de aprender, de desaprender un montón de cosas, de situaciones, de costumbres. Es tan difícil ese cambio, que hoy el ejemplo es claro: Solo 1 de cada 10 lo logra.

Yo quisiera, que al menos los que estamos por acá, con mucho esfuerzo, no lo voy a negar, logremos ser el leproso que regresa a dar las gracias, porque ese, y solo ese leproso, fue, no solo sanado, también fue salvado, y yo quiero que tú seas salvado también.

 Pidamos POR FAVOR a Dios que nos ayude con ese cambio que necesitamos todos, y AGRADEZCAMOS cuando lo logremos.

Hoy que es el 5to aniversario de PC, quiero pensar (seguramente con mucha soberbia) que nuestra comunidad ha sido el 1 de los 10 leprosos, que hemos sido muy criticados por cambiar, por pensar diferente, por actuar diferente, por sentir diferente, que somos ejemplo del cambio.

Seamos infinitamente agradecidos por nuestras diferencias, por dar los primeros pasos, por ser perseguidos y acosados, por ser criticados, GRACIAS SEÑOR por ponernos aquí como comunidad cada día más unida.






Besos al leproso que regresó.

Nada para el resto.

miércoles, 30 de octubre de 2024

Del santo Evangelio según san Lucas 13, 22-30

 Llevamos ya algunas semanas, no solo los miércoles que nos toca juntos, sino de lunes a domingo, con Evangelios que nos dicen: “oye mijo, yaaaa, no seas así, ya es hora de que te compongas!”. Y esque se nos acerca ya el tiempo de Adviento!! Pero de eso hablaremos después…

 Hoy el Evangelio nos habla de alguien que le pregunta a Jesús: “Cuántos?” Cuántos vamos a llegar? Hay un grupo de nuestros hermanos separados, que asegura que los que van a entrar al cielo son 144,000. Lo cierto es que, aunque ese número sí está en la biblia, es un número simbólico, pretendía ser un número cuantioso, porque excedía de los mil, pero no tantos para que sí pudieran ser contados, pero de nuevo, esa discusión tampoco es importante el día de hoy, porque Jesús no responde a esa pregunta con un número, sino con una instrucción muy clara:

 

ESFUÉRCENSE

 

Y también sé, que muchos de nosotros, porque me incluyo, sobre todo los que participamos de forma activa en la iglesia, podríamos pensar, aaay oye!! Ya!! no?? No es suficiente que venga a oír la Liturgia todas las noches? No es suficiente que vaya a mi parroquia a oír misa cada domingo? No hago ya bastaaaante participando con las lecturas, pasando a recoger las limosnas, repartiendo las hojitas de la misa? No le dedico ya días enteros de mi vida siendo catequista, o cantando en el coro, o poniendo la música, u ofreciéndome a llevarme los manteles para lavarlos y plancharlos, o cualquier otra cosa que haces y cuanto tiempo le dediques a la iglesia. No hago y a mi parte?

Hoy la tarea es, de nuevo, ir al espejo, y preguntarle a esa persona que ves ahí, si lo que está haciendo es su mayor esfuerzo, si eso que hace podría hacerlo tantito mejor, si podría hacer otra cosa que fuera mejor para los demás? Y no solo dentro de la parroquia, hoy la tarea es preguntarle al del espejo si cuando acaba la misa, cuando sale del templo, cada cosa que hace, cada palabra que sale de su boca, cada modo con el que se conduce, si cada momento de su día podría ser suficiente para pasar por la puerta angosta?

 Tu crees que yo no podría escribir mejor la homilía?

Tu crees que yo no podría acondicionar mejor mi espacio para la celebración?

Tu crees que podríamos, tu y yo, mejorar dos rayitas más, en los modos en los que pedimos las cosas? En las que hablamos con la gente? En cumplir con nuestras responsabilidades?

Si nos esforzamos dos rayitas más, con seguridad, Dios, que siempre me ve, que sabe lo que estoy pensando y planeando hacer todo el tiempo, podría pensar que sí me toca estar del otro lado de la puerta el día en que Jesús regrese?

 Porque de que regresa, regresa, pero a veces, pensamos que, bueno... ahorita me porto mal, y el domingo me confieso, al fin que el cielo está lleno de arrepentidos no? Y si no llego al domingo? No podría ser bueno desde ahorita? No podría cumplir con mis obligaciones de ser buena persona desde ahorita?

 

Dios nos permita, abrir nuestros corazones, nuestras mentes, aumentar nuestras ganas, de ser un poquito más esforzados en hacer las cosas bien.












Besos a quienes hacen el honesto intento de ser mejores.
Nada para el resto.

miércoles, 23 de octubre de 2024

Del santo Evangelio según san Lucas 12, 39-48

 La semana pasada apenas les comentaba que hay algunos Evangelios que son un ACICATE (Acicate es la estrellita con el que pican a los caballos para llamarles la atención, que brinquen para que hagan caso, pero saca tu celu y googlea)

Y hoy también el Evangelio nos toca con éstas llamadas de urgencia, de acción inmediata.

Y no crean que solo porque hoy es hoy, ésta llamada de urgencia Dios nos la ha hecho desde hace 2000 años, yo diría, yo propondría... que pongamos atención para que seamos la generación en la que Dios diga “Ah mira!! Por fin le van entendiendo!!” O tal vez eso sea narcisismo verdad? Quién sabe si nos toca entender a nosotros, pero hagamos el esfuerzo.

 Hoy el evangelio empieza con una parábloa, donde nos dice “estén atentos”. Habla de un padre de familia, de ladrones, de estén preparados.

Y luego luego, Pedro sale con “oye Jesús, pero eso lo dices por nosotros? O lo dices para todos?

Así que Jesús responde con otra parábola más dura, en la que pone de ejemplo a tres servidores (bueno, dos, pero en tres situaciones, así que asumamos que son 3), uno que bien sabía lo que tenía que hacer y lo hizo, y le fue bien con el amo; un segundo servidor que también sabía muy bien lo que tenía que hacer, y se hizo maje (te suena?), y le fue requeté mal con el amo; y un tercero que no sabía ni qué tenía que hacer, que por supuesto que no hizo nada, y le fue más o menos mal…

 El Evangelio es muy claro, las dos parábolas son muy muy claritas.

Hoy la tarea es que decidas quién eres en ésta historia?

Eres Pedro, que escucha atento pero cuando nos toca una llamada de atención le decimos al de junto, oye, mira, ahí te hablan!

Eres el siervo que hace siempre lo que tiene que hacer? (ajá!!)

Eres el siervo que sabe bien lo que tiene que hacer pero te haces menso?

O eres el que navega con la bandera de “yo mejor ni pregunto, porque bendita ignorancia”?

 

Me acuerdo de una conferencia que dio una mujer que se llama Buika (dale al google), en la que dice “Esque todos lo sabemos todo”. No se refiere a que seamos enciclopedias caminando por ahí, ni a que dejes de aprender, ni de estudiar. Se refiere a que SABEMOS lo que tenemos que hacer:

  •  Quieres un matrimonio feliz? Sé honesto con tu pareja, respétale, comparte con tu pareja, comunícate con tu pareja, ayúdense mutuamente, admírense uno a otro. Ya sabes cómo tener un matrimonio feliz.
  • Que quieres buenas calificaciones en la escuela? Ponte a estudiar, suelta el teléfono, escribe tus apuntes, haz las tareas, pon atención en clase, respeta a tu profesor. Ya sabes cómo tener buenas calificaciones en la escuela.

 Y como esos dos ejemplos, un montón. Quieres una casa bonita? Mantenla limpia y ordenada. Quieres buenos amigos, dedícales tu atención. Quieres ir al cielo? Confiésate, comulga, respeta y ayuda a tu prójimo.

Yo, creo honestamente, que todos somos Pedro, dándole un codazo al de junto porque no nos gustan los acicates; y también somos el siervo que sabe muy bien lo que tiene que hacer, pero que se hace maje, aun sabiendo las consecuencias.

Y tú quién crees que somos? Tú quién eres en éste evangelio? Y mejor aún, qué vas a hacer para ser el siervo que hace lo que tiene que hacer, cuando lo tiene que hacer? Qué vas a hacer de a de veras?





Besos a quienes asumen y ejecutan sus responsabilidades.

Nada para el resto. 

martes, 15 de octubre de 2024

Del santo Evangelio según san Lucas 11, 37-41

Hay algunos evangelios que son un apapacho, pero otros, como el de hoy, que es un ACICATE, (éste es el bonito momento en que sacas tu celu para preguntarle a google qué significa ACICATE, te doy un momentito). Sip! Es ese momento en que Jesús nos da un jalón de orejas, si fuésemos caballos es un momento de “ouch!! Qué estoy haciendo? Por qué me hace brincar? Es para mi lo que dices verdad?”

Pues sí, es para ti y para mí también.

La naturaleza nos lleva a fijarnos en ciertas cosas, por instinto. Solo que, de preferencia, los seres humanos, deberíamos tener la capacidad de controlar nuestros instintos, y pasar por un filtro lo que hacemos y lo que decimos, ANTES, de que lo hagamos o lo digamos.

 Hoy el evangelio nos narra que Jesús va a casa de un fariseo a comer, le invitaron, no llegó solo porque sí, llegó porque lo invitaron, así que éste fariseo tenía ya todo el plan de comer con Jesús, seguro preparó algo para servir a la mesa, acomodó la casa, hizo todo el trabajo tras bambalinas que todos hacemos cuando invitamos a alguien a comer a nuestra casa.

Y qué pasó después? Al primer momento de la visita, el fariseo critica a Jesús. Le critica que incumplió con el rito de lavarse las manos antes de sentarse a la mesa.

 Y nosotros cómo vamos con eso?

Cómo vamos invitando a las personas a nuestra vida, qué les decimos cuando llegan? Cómo les tratamos? Cuánto influye en nosotros la primera impresión, y a partir de esos primeros momentos en que la naturaleza nos dice “Ahí sí” o “ahí no”, cómo damos el segundo paso para tratar a los demás? Nos acercamos a TODOS? Les queremos corregir el atuendo, las palabras, las formas? quién no ha escuchado un “esque si fueras de tal o cual forma, si hicieras tal o cual cosa, te iría mejor (o SERÍAS mejor)”

Todos lo hemos escuchado, nos lo han dicho a nosotros, y todos lo hemos hecho, se lo hemos dicho a alguien. A qué hora colocamos nuestro filtro de escucha, de empatía, de amor, de compasión? Y no solo adentro de nuestra casa, cómo tratamos a todos afuera?

Hoy vivimos en un tiempo en que la apariencia tiene un peso muy fuerte en la sociedad, las comunicaciones, las redes sociales, la cantidad de fotos que nos tomamos, todo lo que publicamos, vamos juzgando y siendo juzgados por lo que tiene nuestro FB y nuestro IG.

En la primera lectura nos está diciendo lo mismo, ser o no circuncidado no importa, lo que importa está dentro de tu corazón. Tener o no ropa de marca, tomar un café de tal o cual cafetería, tomar la foto de lo que comes o de a dónde viajas, qué tanto peso está teniendo en nuestras vidas? Qué tanto nos está distrayendo de lo importante: que es lo que tenemos dentro y que es lo que damos a los demás.

 Hoy la tarea es la congruencia.

Hoy la tarea es hacer como que sí somos cristianos, y convertir ese hacer en un modo de vida.

Ese hacer trata de colocamos nuestro filtro de Jesús, ese filtro que escucha, que es empatico, que ama, que trata con compasión, que es hermandad. Hoy la tarea es que se nos note que somos del grupo que va siguiendo a Jesús.

Pidamos a Dios que nos guíe, y nos mande el acicate que necesitemos cuando lo necesitemos.






Besos a quienes hacen.

Nada para el resto.

miércoles, 9 de octubre de 2024

Del santo Evangelio según san Lucas 11, 1-4

 Qué bonito Evangelio éste, en el que Jesús nos deja casi como una receta de cocina, las palabras que debemos decirle a papá Dios para hablar con Él.

Y nos las aprendimos a pie juntillas, las repetimos de memoria, las rescatamos cuando nos sentimos en peligro, cuando la tristeza nos inunda, cuando desfallecemos porque la vida nos atropella, las repetimos y las repetimos.

Le llamamos Padre Nuestro, para recordarnos que somos su hijos, aunque de repente se nos olvide que TODOS somos sus hijos, y que hay que tratar a todos como hermanos.

Mencionamos que esta en el Cielo para recordar que esa es nuestra meta, llegar a su lado al final de nuestro tiempo acá en la tierra.

Le alabamos diciendo Santificado sea tu nombre, aunque de pronto lo usemos en vano y hablemos mal de Él y de sus hijos.

Pedimos que Venga a nosotros su reino, porque nos cuesta un montón ir formando nosotros mismos Su reino de amor entre nosotros.

Le pedimos Hágase tu voluntad casi diciéndolo de carrerita porque en realidad queremos que se haga la nuestra. Acá en la tierra y allá en el cielo, queremos que sucedan las cosas como queremos nosotros.

Pedimos Danos hoy nuestro pan de cada día, porque a veces pensamos en tantas cosas mundanas, que se nos olvida comulgar, y no estoy hablando precisamente de la hostia consagrada, que deberíamos, pero qué tal de HACER comunión? Hacer común unión con todos los hijos de Dios?

Pedimos que se nos perdone, reconociendo nuestra imperfección, y ofrecemos perdonar a todos, aunque estas otras palabras también las decimos casi en murmullo porque perdonar de verdad es un trabajo bien complicado.

Rogamos que nos elimine las tentaciones porque sabemos que somos débiles y podemos caer si no estamos a las vivas!

Y claro, como siempre hijos del Padre, pedimos que nos proteja del mal, ojalá sea del externo, pero también de generado por nosotros mismos.

 

Es relativamente sencillo analizar cada frase del Padre Nuestro, la misma cita bíblica es muy cortita, solo 4 versículos.

Lo difícil, y aquí está la tarea, es HACER el padre nuestro, lo complicado es RECONOCER que nos equivocamos, lo DOLOROSO es corregirnos a nosotros mismos y entre nosotros, le vemos en la primera lectura, Pablo corrigiendo al mismísimo Pedro, porque se le fueron las cabras, se le torció el camino, mucho o poco, pero iba en la dirección equivocada, estaba, la cabeza de nuestra iglesia, siendo humano como tú y como yo, metiendo la pata, dejando la congruencia perdida al fondo del bolsillo.

Y si le pasó a Pedro, que conoció en persona a Jesús, que pasó con él 3 años aprendiendo a vivir Jesusmente, cómo crees que nos pasa a ti y a mí? Qué tanto crees que nos tengan que perdonar los que nos tienen cerca? Lo de menos es perdonarlos también.

Guapuras, que no se nos olvide orar todos los días, pero más importante, que no se nos olvide convertir la oración a Dios en acción de Dios a través nuestro.





Besos a quienes hacen.

Nada para el resto.

miércoles, 11 de septiembre de 2024

Del santo Evangelio según san Lucas 6, 20-26

Éste Evangelio es conocido por los exégetas, que son esto teólogos especialistas en explicarnos los evangelios, como el Evangelio de las bienaventuranzas y la malventuranzas, porque nos habla de las cosas lindísimas y también nos plantea la parte contraria.

Yo, que me fijo mucho en las palabras, comparé, a recomendación de uno de los sacerdotes que me orientan, con el Evangelio de Marco donde también habla de las bienaventuranzas, Marco menciona más que Lucas, y además es más específico, Marco dice Bienaventurados los pobres de espíritu, y así es muy claro, muy directo. Sin embargo Lucas solo dice Bienaventurados los pobres, no especifica pobre de qué, no dice nada sobre la pobreza económica, solo menciona a los pobres, a la persona, es decir, habla de ti y de mí; y Lucas dice “ay de ustedes los ricos”, tampoco dice nada de la riqueza, solo dice de los ricos, de nuevo de la persona, de ti y de mí.

Lucas, se reduce a solo 4 bienaventuranzas, pero nos deja acomodarnos en cada una, en la aventura de la plenitud, pero no nos exime de la parte que no nos gusta ver, que es la mala aventura, el mal viaje, de eso que nos desvía.

Aquí todos somos los pobres, y todos somos los ricos. Revísate, en qué aspecto de tu vida eres el pobre, el humilde, el que ayuda, el que ofrece, el que comparte, porque eso hacen los pobres, decía mi abuelita que solo sabe compartir el pan quien ha probado el hambre. Pero también todos aquí somos los ricos. Revísate, en qué aspecto de tu vida te gana la envidia, la avaricia, el ego que presume, la altivez que te niebla la vista. 

Hoy Lucas habla de las personas, nos hace ver que somos inacabados, y que debemos seguir construyendo de dentro hacia afuera, que debemos seguir corrigiendo en nosotros lo que aún puede ser más pulido. Porque de eso va la vida, crecer nunca termina, aunque seamos viejitos. No hay que tirar la toalla, que todavía podemos cambiar la parte fea del viaje y convertirla en una buena aventura.





Besitos a quienes eligen cambiar.

Nada para el resto.

miércoles, 4 de septiembre de 2024

Del santo Evangelio según san Lucas 4, 38-44

 Es tan fácil imaginarse ésta escena no les parece?

Jesús que anda con sus cuates, llega a casa de uno de ellos y se encuentra con que la suegra de su amigo está enferma, Jesús regaña a la enfermedad, y la suegra se levanta y les da la bienvenida a su casa, les sirve, atiende a toda la banda, luego vienen otras personas y Jesús sigue quitando enfermedades por acá y por allá. Y luego se va a otros lados a seguir con otros enfermos. Parecería tan sencilla la historia, será que éste tramito de la Biblia sea diferente a otros y sea solo una narración de los hechos? O será que nos quiera decir algo más?

Jesús no era curandero, no era doctor, no repartía medicamentos, Jesús hablaba, Jesús hace que las personas recapaciten, que cambien sus maneras, sus formas.

Si tu fueras la suegra de Pedro, cuál sería tu fiebre? Qué cosa te tiene tendido en tu cama sin serle útil a las demás personas? Será que tu fiebre es apatía? Será que tu fiebre es flojera? Será que tu fiebre es elitismo? Será que tu fiebre es desorganización? Será que tu fiebre es avaricia? Será que tu fiebre es vergüenza? Será que tu fiebre es irresponsabilidad? Cuál es tu fiebre? Qué es lo que Jesús regañaría tan pronto entrara a tu casa y te viera ahí sin serle útil a las personas? A tus personas!!

Hoy que estamos celebrando ésta liturgia por la paz, -y me acuerdo de miss universo deseando la paz mundial- podemos revisarnos, qué es lo que tengo en mi? qué es lo que hago? o qué es lo que no hago? cuál es la actitud que tengo? cuáles son mis reacciones? cuáles son mis palabras? cuáles son mis omisiones? que me impiden ser una persona de paz? Y ni pensar en convertirte en embajador de la ONU o en un eminente misionero, porque esas son metas que la vemos tan lejanas, que terminamos por no hacer nada. Qué es lo que Jesús hoy regañaría en mi, que no me permite ser un agente de paz en mi familia? Qué fiebre me está estorbando para ser una persona pacífica en tu trabajo? Qué malestar hay que eliminar en mi para ser mejor vecino? Qué viene a sanar hoy Jesús en mi para que de a uno en uno, logremos la paz mundial?

Porque orar por la paz y pelearme hasta con el perico no me hace un católico congruente.

A que ya no resultó tan sencillo imaginarme la escena, si la fiebre del NO SERVICIO la tengo yo verdad?

Esa es la tarea de hoy, revisarme con honestidad, dejar que Jesús sane en mi lo que me impide amar a TODOS, porque no puedo amar sin servir.







Besos a quienes quieren sanar, y se permiten ser sanados.
Nada para el resto.

miércoles, 31 de julio de 2024

Del santo Evangelio según san Mateo 13, 44-46

 En el día de San Ignacio de Loyola...

Pareciera que entre más cortito nos dejan el Evangelio, más intrincado…

A todos nos pasa… bueno, no sé si a todos porque TAL VEZ no a todos, pero digamos que a la gran mayoría, nos pasa que vamos por la vida, pues, normal, con días buenos, con días malos, con días que tienen buenos ratos y malos ratos, nos vamos formando hábitos, costumbres que a veces son buenas, otras no tan buenas costumbres, y vamos solo así, avanzando, gastando nuestra vida en día con día.

Así andaba Iñigo, San Ignacio de Loyola, para llamarlo completo, si hubiera sido mexicano le llamaríamos Nachito, porque él no era más hombre que tú o que yo, su humanidad no estaba un escalón arriba. Fue soldado, y le encantaba ser soldado, se metía en problemas por lioso, les encargo que le den una leidita a su biografía porque está larga, pero luego, un día, Nacho sufrió una herida muy grave, que lo dejó en cama mucho tiempo, así que ahí en cama, se dedicó a leer, pero lo que había para leer en el lugar donde se recuperaba eran no libros sobre el ejército, sino libros sobre la vida de santos y santas, y libros que los mismos santos habían escrito, y se dio cuenta que eran personas sin tormentos, en general los santos son personas felices, y pensó que él quería eso en su vida, quería ser feliz, igualito que tú y que yo!!

Así que se decidió a dejar la vida mundana y dedicarse a la vida religiosa, y empezó a escribir, primero sobre los libros que iba leyendo, sobre la vida de otros santos, cosas que le parecía que podía adaptar en su vida, escribía sobre Jesús y sobre María. Y le pasaron un montón de cosas más en su afán de seguir a Jesús como su única meta de vida, y se encontró que así él era feliz. No te voy a contar todo lo de Nacho porque no tenemos tanto tiempo ahora, pero te voy a contar que entre las cosas que escribió, creó unos ejercicios espirituales, que apenas estoy conociendo yo de manera personal, pero que han funcionado desde los 1500 y cachitos, y han hecho felices a muchísimas personas además de a él.

Loyola encontró la perla de la que nos habla hoy el Evangelio, encontró la forma de acompañar su vida con Cristo. No estoy diciendo que para encontrar ese gran tesoro tengas que ser monje o monja o sacerdote, mucho ojo!! Estoy diciendo, que tal vez, si miramos la forma en la que Iñigo encontró la felicidad, nosotros también podamos encontrarla, estoy diciendo, proponiendo, que lo intentes.

Y aquí vienen el bonito momento de dejarte la tarea:

Al ratito que termine la celebración de la Liturgia, tomas tu celu, y googleas “Frases de San Ignacio de Loyola”, hay un montononal!! Elige una, una que te guste, y la anotas. Si tienes un cuaderno como un diario, la anotas ahí, si tienes tu libreta donde llevas apuntes de evangelización, la anotas ahí, puede ser en un margen, es más, puede ser en un pedacito de papel y la pegas con un diurex en el refri, o en la puerta de la casa para que la veas antes de salir. Y la piensas un rato, unos días, y luego la cambias por otra, y así te vas llenando de, diría mi bisabuelita, de chispitas de amor y de sabiduría. Y un día, tu escribes TU frase, esas palabras que sean tu tesoro, y que te lleven a la felicidad.

Porque la felicidad para nosotros los católicos, no debe estar en la sufridera, si no en sentir y compartir el amor de Dios en nosotros, y a través de nosotros. Ese es el tesoro que debemos encontrar y conservar en nuestro terreno.

 

 

Dios nos permita cumplir la tarea de hoy.






Besos a quienes buscan y procuran su tesoro.

Nada para el resto


Estudiando en casa

 Se puso de moda en la pandemia, pero para entonces ya estábamos bien encanchados. Empezamos en kinder, con un "problema" de obedi...