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miércoles, 7 de enero de 2026

Del santo Evangelio según san Marcos 6, 45-52

 Verán... Llevo mucho tiempo en ésto, escribiendo homilías para quien no las escucha, ni las lee, ni les entiende, mucho menos las atiende.

Me toca la de hoy!! Que justo es el mismo Evangelio que la última que me tocó en diciembre, solo que en vez de Mateo ahora es con Marco.

Que sigue habiendo qué decir, sí, sigue habiendo. Que sigue habiendo el mismo público de 5 que no entiende porque no aplica nada (sin contal al papá de mi criatura que solo lee para espiarme y sigue siendo deudor alimenticio).

Así que les dejo la última homilía de éste blog, y me jubilo de homilías. Que Dios haga lo que considere con ustedes, y nos retire el libre albedrío, porque evidentemente no sabemos qué hacer con él.

A lo que vamos:

Querida comunidad!! No les veo desde hace un mes, y eso fue el año pasado, ya nos extrañamos o todavía no? jeje…

 Y qué creen? Que la última vez que estuve por acá con ustedes, el evangelio fue el mismo, lo recuerdan?

 Les contaba que es un milagro muy escandaloso, porque había mucha comida, porque había mucha gente, por que es muy popular para contar y porque en la vida diaria nos encantaría que todo se nos multiplicara así con la misma facilidad con la que Jesús lo hizo en aquella ocasión, y podríamos nosotros?? Yo creo que si…

Y para eso vamos a regresar a la primera lectura de hoy:

De la primera carta del apóstol san Juan 4, 11-18

Les repito la cita por si nos ven despuesito y para que no tengan que buscarle al video o al misal.

En ésta lectura Juan nos recuerda algo poderosísimo:

Que Dios es la fuente del amor perfecto. No del amor de pareja, o del amor filial, o del amor romántico, o del amor tal o cual, porque eso son etiquetas que nosotros le ponemos al amor para dividirlo y hacerlo más chiquito. Dios es la fuente de TODO el amor, del que nosotros parece que nos tenemos de vez en cuando, y digo que parece que nos tenemos porque fallamos! Fallamos amándonos unos a otros con el amor de Dios, porque nos enojamos unos con otros, porque nos desesperamos, porque nos asustamos, porque, sobre todo, nos gusta, pero gusta gusta gusta tener siempre la razón y que todo pase como a nosotros nos gusta.

Les voy a poner un ejemplo: Mi hermano vive en una casita donde el frente de su muro es cortito, si se estaciona ahí en frente de ese muro su coche tapa o el zaguán de la derecha o el de la izquierda, así que tiene que estacionar su coche en otra banqueta, y los vecinos, cada vez, o sea a diario, salen a gritarle y a pedirle que mueva su coche de enfrente de sus muros. No se estaciona estorbando en ningún zaguán, no se estaciona sobre ningún balizado de discapacitado o frente a ninguna rampa, pero igual le gritan y le piden que se mueva. Las primeras veces se movía, pero luego de 3 meses de ese ejercicio de gritos diarios ya se enojó, y grita de regreso, entonces esa calle tiene peleas diario porque todos quieren estacionarse frente a sus casas. Todos gustan de tener la razón. Ya sé… me van a decir que son gente mala, que no conocen a Dios, que es una población peleonera… pero resulta que a todos esos vecinos los veo en misa cada semana, y nos deseamos la paz, y ponemos monedita en la limosna, y hasta hemos ido de retiro juntos, y en la iglesia somos como blancas palomas! Pero afuera en la banqueta, se nos olvida que amar al prójimo es todo el tiempo, no solo en misa, no solo en catequesis, no solo en los retiros, no solo en la plática de Ram, no solo el día que nos reunimos al rosario. Amarnos es de diario. Abandonarnos a Dios en el servicio a otros es de todo el tiempo, en cada momento, en todas las situaciones.

Les pregunto muchas veces a media homilía: Y cómo vamos con esto? Vamos mal. Vamos muy mal. A veces nos quejamos por las noticias porque siempre es una tragedia tras otra, pero no hacemos la paz ni en lo chiquito de nustras casas o nuestra calle.

 Nos dice Juan:

Si Dios nos ha amado tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. A Dios nadie lo ha visto nunca; pero si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor en nosotros es perfecto.

 Si ésto lo recordásemos cuando leemos el Evangelio de la multiplicación de los panes, deberíamos estar pensando en cómo hacer le para que se nos multiplique el amor de Dios, ese que es perfecto, entre nosotros, todo el tiempo, todos los días, cada vez que queremos tener la razón, cada vez que las cosas no nos salen como nos gusta, ese es el momento de multiplicar en mi corazón los peces y el pan que Dios le regaló con y por amor, a la multitud entre los que tu y yo también estamos.


Y que Dios nos ayude con eso.









Besos a quienes saben el reglamento de tránsito.
Nada para le resto.

miércoles, 26 de febrero de 2025

Del santo Evangelio según san Marcos 9, 38-40

Fíjense que me he dado cuenta de varias cosas éstos últimos años, una de ellas, es que hay muchas personas que nos ven aquí en PC, sin participar. Se suben al zoom o se quedan en las transmisiones de FB, o ven lo que hacemos en diferido, pero no participan, no comentan, no piden la palabra, algunos aunque estén el zoom nunca abren la cámara. Y no es reclamo eh, cada quien sabe con qué se llena su corazón. Pero los que sí salimos en la foto, que somos casi siempre los mismos, si acaso unas 100 personas en una página que siguen 9mil, es casi nadie. Y muchas veces, nos quedamos con la opinión de solo unas 10 personas que se animan a decir, “oye, yo creo que…”, o “fíjate que a mí me ha pasado tal o cual cosa”, y nos vamos quedando con esas pocas voces de quienes sí participan. Que no es poca cosa, por supuesto, pero tarea, me voy a animar a opinar, a dar un testimonio, a presentarme, tal vez me apunto para alguna actividad. Y me quito de la sombra.

 Porque de eso habla hoy el evangelio. Cuando solamente unos cuantos hablan, cuando solo unos cuantos participan, vamos sintiendo todos, tanto los que participamos como los que nos quedamos callados, que SOLAMENTE ESO es lo correcto.

Y cuando alguien tiene otra idea, cuando otra persona quiere alzar la mano y nos dice “oye, y qué tal si hacemos ésta actividad nueva?” o “oye, qué tal si lo que siempre se ha hecho así, ahora lo hacemos de ésta otra forma?”, lo que casi siempre pasa, es que le decimos que no, que eso no va, que si siempre lo hemos hecho así y ha funcionado, no tiene por qué cambiar nada, o que si siempre lo ha hecho fulanito de tal, no tenemos por qué cambiarlo de puesto. Les ha pasado?

 En la iglesia católica tenemos mucho ésta falla que hoy nos describe el evangelio. Porque somos muy tradicionalistas, porque, como la religión esta llena de ritos, de reglamentos internos y externos, modificar alguno o agregar algo nos llena de ronchas.

Hoy Jesús nos dice que al que seguimos es a Él, que no se nos olvide, que debemos dejar que todos participen, que todos somos hermanos hijos del mismo papá, y yo quisiera agregar, pecando de soberbia, que la vida cambia, que los tiempos y las formas cambian, que las reglas que hacen los hombres se deben ir modificando conforme los hombres cambian.

 Parece que fue hace muchísimo, que las misas eran en Latín, y cambiar eso fue un verdadero problema, porque nos abrazamos con todas las fuerzas a lo que conocemos, esa es una condición humana, el cambio nos da miedo, compartir LA VERDAD o EL PODER también nos da miedo. Yo me imagino, por ejemplo, a mi bisabuelita, que escuchó misa en Latín, qué estaría diciendo si me viera aquí hoy celebrando la liturgia? Una mujer!! Soltera!!! En español!!! Que no es monja!!! Que además es mamá!!! Sacrilegio!! Jejeje Y como eso, mil ejemplos.

Todo aquel que no está contra nosotros, está a nuestro favor.


Tarea 1: Participar más, proponer, comprometerme a hacer más cosas, diferentes cosas.
Tarea 2: Escuchar todas las voces, a todos los participantes, todas las opiniones, sin cerrarnos.
Tarea 3: Soltar. Yo por ejemplo, no soy dueña de los miércoles, quien quiera venir a celebrar una liturgia un miércoles, el espacio es suyo, quién se anima?? Yo te digo cómo!!













Besos a todos los que proponen nuevas formas.
Nada para el resto.

Del santo Evangelio segun San Marcos 8, 22-26

Qué bonito no?

Éste es otro evangelio que ya viene con su propia explicación.

Jesús se fija en lo que te duele, en tu enfermedad, en tu impureza. Que bien puede ser una enfermedad pero lo más seguro es que sea algo más profundo que solo un virus o una bacteria, o una infección meramente médica.

Hoy nos hace incluso un listado de dolores y pesares:

Las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad

Y podríamos alargar la lista, porque a cada uno de los presentes nos duele otra cosa que bien podría estar aquí en la lista.

Los dolores de la humanidad son más importantes para Dios, que ninguna otra cosa.

Cuando Jesús toca nuestras vidas, o mejor dicho, cuando nosotros le permitimos tocar nuestras vidas, nos endereza la joroba de las penas, queramos que no, cuando dejas que Jesús viva en tu corazón, te gana la generosidad cuando antes te ganaba la envidia, cuando dejas que Jesús viva en tu casa, te gana la verdad cuando antes te ganaba la mentira, cuando invitas a Jesús a sentarse en tu mesa a comer, te gana el amor cuando antes te ganaba la desidia.

 Los dolores de la humanidad son muchos, siempre ha habido, no creas que el evangelio se escribió apenas ahorita que la delincuencia se desató, Marcos no escribió éstas palabras apenas ahorita que hay guerra en Israel o en Ucrania o apenas desde que Sirios salen a buscar refugio en otros países, éstas palabras llevan escritas casi 2000 años, y antes de eso esos dolores ya eran conocidísimos por todos, sin importar región geográfica, o religión, ni cultura, ni color de piel.

 Pero yo creo, que tu y yo quisiéramos que nosotros, seamos los últimos que conocen en carne propia éstos dolores, todos queremos la paz mundial, y que termine el hambre, y que los gobiernos sean justos y muy respetuosos para todos. Todos lo queremos. Así que hoy más que nunca, hoy que somos conscientes de poder cambiar nuestra propia conciencia, nuestras propias actitudes, nuestras propias acciones, tenemos la responsabilidad de que la siguiente generación hable de los dolores de la humanidad solo en clase de historia y no en carne propia. Ya fue suficiente.

 Y para eso, a mi qué me toca cambiar? Me toca desde lo más sencillo, hasta lo más complicado. Me toca ser más puntual, para respetar el tiempo de los demás, me toca ser más paciente, para permitirle a otros la libertad que quiero para mi, me toca ser ecologista, para respetar el sitio en el que vivo, me toca ser… qué te toca? Honestamente, qué te toca?

Tengo por costumbre, buena o mala, que al final de la homilía yo les digo cuál es la tarea del día, y resulta bien fácil porque ya no tenemos ni que pensarla, bueno, pues hoy no va así.

Se acuerdan del papelito que les pedí al inicio?

Les voy a invitar a que escriban ESO, lo que sea que tu decidas, que es tu tarea de la semana, dobles el papelito y lo dejas ahí junto al cirio. No para pedir, aguas, porque somos muy buenos pidiendo, ésta tarea es para comprometerte, no como promesa jurada, sino como cambio en ti, para bien de los demás!!










Besos a los que se comprometen a un mundo mejor
Nada par el resto.

viernes, 14 de febrero de 2025

Del santo Evangelio según san Marcos 7, 14-23

 Preparen un papelito y un lápiz porfa.


Qué bonito no?

Éste es otro evangelio que ya viene con su propia explicación.

Jesús se fija en lo que te duele, en tu enfermedad, en tu impureza. Que bien puede ser una enfermedad, pero lo más seguro es que sea algo más profundo que solo un virus, o una bacteria, o una anfección meramente física.

Hoy nos hace incluso un listado de dolores y pesares:

Las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad

Y podríamos alargar la lista, porque a cada uno de los que leemos ésto, nos duele otra cosa que bien podría estar aquí en la lista.

 Los dolores de la humanidad son más importantes para Dios, que ninguna otra cosa.

Cuando Jesús toca nuestras vidas, cuando nosotros le permitimos tocas nuestras vidas, nos endereza la joroba de las penas, queramos que no, cuando dejas que Jesús viva en tu corazón, te gana la generosidad cuando antes te ganaba la envidia, cuando dejas que Jesús viva en tu casa, te gana la verdad cuando antes te ganaba la mentira, cuando invitas a Jesús a sentarse en tu mesa a comer, te gana el amor cuando antes te ganaba la desidia.

 Los dolores de la humanidad son muchos, siempre ha habido, no creas que el evangelio se escribió apenas ahorita que la delincuencia se desató, el evangelista Marcos no escribió éstas palabras apenas ahorita que hay guerra en Palestina o en Ucrania o apenas desde que Sirios salen a buscar refugio en otros países, o desde que quieren que Gaza sea desalojado, éstas palabras llevan escritas casi 2000 años, y antes de eso, esos y otros dolores ya eran conocidísimos por todos, sin importar región geográfica, o religión, o cultura, o color de piel.

 Ahora... yo creo, que tu y yo quisiésemos que nosotros, seamos los últimos que conocen en carne propia éstos dolores, todos queremos que a nuestros hijos les vaya mejor que a nosotros, todos queremos la paz mundial, y que termine el hambre, y que los gobiernos sean justos y muy respetuosos para con todos. Todos lo queremos! Así que hoy más que nunca, hoy que somos conscientes de poder cambiar nuestra propia conciencia, nuestras propias actitudes, nuestras propias acciones, tenemos la responsabilidad de que la siguiente generación hable de los dolores de la humanidad solo en clase de historia y no en carne propia. Ya fue suficiente. Parece imposible. Evidentemente a muchas generaciones les ha parecido imposible y han tirado la toalla en el camino. Cómo vamos con eso nosotros?

 Para lograr eso, a mi qué me toca cambiar? Me toca desde lo más sencillo, hasta lo más complicado. Me toca ser más puntual, para respetar el tiempo de los demás, me toca ser más paciente, para permitirle a otros la libertad que quiero para mi, me toca ser ecologista, para respetar el sitio en el que vivo, me toca ser… uuufff!! a ti qué te toca? Honestamente, qué te toca?

 Tengo por costumbre, buena o mala, que al final de la homilía yo les digo cuál es la tarea del día, y resulta bien fácil porque ya no tenemos ni que pensarla, bueno, pues hoy no va así.

Se acuerdan del papelito que les pedí al inicio?

Les voy a invitar a que escriban ESO, lo que sea que tu decidas, que es tu tarea de la semana, dobles el papelito y lo dejas ahí junto a tu cirio. No para pedir, aguas, porque somos muy buenos pidiendo, ésta tarea es para comprometerte, no como promesa jurada, sino como cambio consciente en ti, para bien de los demás!!


Dios nos ayude con eso.










Besos a los honestamente comprometidos.
Nada para el resto.

miércoles, 29 de enero de 2025

Del santo Evangelio según san Marcos 4, 1-20

 El evangelio de hoy es de los más sencillos no?

Tenemos a Jesús diciendo una parábola a la multitud, como muchas veces antes, y luego tenemos a Jesús explicando su propia parábola!

Como todo el Evangelio, cada fragmento, de cada evangelista, cada semilla es buena, no siempre cae en la misma tierra, y no siempre da el mismo fruto. Y lo super cómodo (fíjense bien lo que les voy a decir) lo súper cómodo, es que yo te diga que debes ser tierra fértil todo el tiempo y que debes dar frutos grandes y jugosos todo el tiempo, y con esa clase de palabras, dejarte la vara bien alta, y dejarte a ti solo caerte de vez en cuando, y dejar que te sientas fracasado o culpable, porque tal vez… la semilla de ayer no cayó donde debía, el evangelio del domingo pasado como que no le entendí, y si no le entendí es mi culpa por no ser tierra fértil, y por tanto, luego no voy a dar frutos grandes y jugosos. Entonces cuando te acerques, y me cuentes tu fracaso, yo, proclamador de la palabra, puedo, cómodamente, decirte que eres camino empedrado, puedo decirte, muy fácil que te pongas a estudiar, o que te vayas a lo oscurito y reces mucho, y pidas iluminación divina para que como si fuera acto de magia de pronto, te conviertas y pases de piedra caliza a tierra abonada.

Quiero en éste momento, hacer una pausita, para que recordemos una cosa juntos. Se acuerdan quienes son los encargados, luego de que Jesús se va al cielo, de proclamar la buena nueva? Hoy diríamos, de proclamar los evangelios, aunque ese nombre, esa palabra dominguera no existía cuando Jesús andaba en la tierra. Quién me dice quiénes son los que proclaman los evangelios? Los apóstoles, los apóstoles que eran 12, de pronto 11, luego 12 de nuevo, pero si contamos a las mujeres que andaban siempre ahí pues se multiplica el número, pero... y si nos acordamos de que tu y que yo cuando nos bautizaron, nos dieron el título oficial de apóstol… el responsable de sembrar, somos tú y yo.

Entonces regresando al tema… en el que quien proclama la buena nueva te acusa de ser piedra y te permite sentirte culpable. Ese ha sido por años el método de proclamar. No estoy acusando a nadie, no he dicho nombres de nadie… pero todos conocemos ese ejercicio de la culpa y la secresía, el hermetismo de entender LA PALABRA.

Hoy te digo, que somos todos piedras, y está bien, y que somos todos tierra fértil, y que está bien eso también. Hoy te digo que a veces vas a dar frutos enormes como sandía jugosa, y está bien, y otras veces tu fruto va a ser chiquito y seco como nuez, y eso también está bien. Solo te pido que no desistas, sigue picando piedra, sigue sembrando, sigue esparciendo semillas por todas partes, sigue intentando regar tu propio huerto, sigue quitando maleza, sigue abonando tu tierra. Porque esto de los huertos no es trabajo de temporada, es un ejercicio de vida entera. Y ahí vamos todos, piampianito, sin soltarnos de la mano.

 

Y sin soltarnos, para no soltarnos, oremos unos por otros, nos ayudas?












Besos a quienes lo intentan una y otra vez.
Nada para el resto.

viernes, 17 de enero de 2025

Del santo Evangelio según san Marcos l, 29-39

 Éste Evangelio me gusta para que se llame: Fíjate bien lo que pides.

Cuando Jesús va predicando, cuando va enseñando de sinagoga en sinagoga, de casa en casa, a veces, de campo abierto en campo abierto. Se rodea de personas que le ayudan, no solo los apóstoles le ayudan. El día de hoy, en el evangelio de hoy, le ayudó la suegra de Simón. La señora estaba muy enferma, como seguro lo hemos estado tú y yo, y Jesús la sanó. Pero tan pronto la sanó la señora no se fue de vacaciones, tan pronto sanó, la señora se puso a servirles, no solo a Jesús, sino a todos los que estaban en su casa.

Y tú cómo vas pidiendo la sanación? Vas pidiendo a Dios oye Dios, cúrame de éste dolor que traigo para irme de vacaciones? O cúrame de éste dolor que traigo para servir a los demás?

Qué dolores pido que me sane? Se me ocurre el más evidente no? Que me sane la gripa, que me sane la reuma de la rodilla, que me sane la diabetes, que me sane la hipertensión… qué tal un: que me sane la flojera? Mejor apun, qué tal un: que me sane mi gusto por el chisme, o un que me sane el miedo de ofrecer mis servicios, o que me sane mi envidia para no compartir lo que tengo, incluso un que me sane la desidia que traigo para cumplir con mis obligaciones de esposo, de esposa, de padre, de madre? Qué tal?!? Qué tal que me sane aquello que me frena para poder ayudar YO a otro hijo tuyo?

Nos podemos confundir muy fácilmente, podemos pensar que como tenemos salud ya no necesitamos sanar nada en nuestras vidas. Y luego cuando la cosa va mejorando, se nos olvida que somos de Él, y que lo que nos pide es que le ayudemos a ayudarle a alguien más.

 

Dios nos permita sanar lo que nos está deteniendo.
















Besos a quienes tienen claro que tenemos mucho por sanar.
Nada para el resto.

miércoles, 8 de enero de 2025

Del santo Evangelio según san Marcos 6, 45-52

Este evangelio me gusta mucho mucho, bueno, me gustan muchos, pero éste me gusta porque es muy didáctico, es muy fácil de convertir las parábolas, que son a-temporáneas, en vivencias que nos pasan a nosotros.

Primero vemos que Jesús, después de la gran comida que hubo en el monte, con la multiplicación de los panes, despide a todos y se va a orar, se aparta para pensar lo que acaba de pasar, para, seguramente, agradecer a Dios padre lo que acaba de suceder, que seguro no fue solo ese momento de repartir comida! Qué pasa cuando hay un bufet y mucha gente? La gente platica, se conoce, juga, se estrechan lazos, y eso se agradece siempre.

Al regresar con los suyos, se percató que tenían dificultades con la barca, y qué hace Jesús? Se acerca a ayudar, a Jesús nada lo detiene para ir a ayudar, ni el agua. Así que camina sobre el agua, obvio se espantan los que lo ven, y Jesús en ese momento les dice: “calma, soy yo!”

 Nosotros cómo vamos con eso?

Cuán disponibles estamos para ayudar a alguien?

Qué estamos dispuestos a hacer para ir hasta donde nos necesitan?

 

Yo creo que vamos fallando un poco…

Quién no sabe de una situación por la que está pasando un amigo, un familiar, y lo dejamos pasar, nos hacemos la que la virgen nos habla, y nos quedamos de brazos cruzados.

Si fuésemos prontos para ayudar, no existirían las frases como la de “que se rasque con sus uñas”, o la de “eso le pasa por ____ ” y agréguenle ahí el adjetivo con el que juzgamos a esa persona.

Los discípulos se sorprendieron porque casi nadie mete el hombro por ti, casi nadie siquiera ofrece su ayuda.

Qué les parece si éste 2025 sorprendemos a alguien, o a muchos, y vamos buscando la forma de ayudar sin que nos lo pidan realmente. Donde veas un huequito, ve, ayuda a rellenarlo, camina tu sobre el agua, no esperes agradecimientos ni reconocimientos, solo ayuda.

 

Dios nos permita ensuciarnos las manos por otros.











Besos a quienes nadie les aplaude por ayudar.
Nada para el resto.  

domingo, 17 de noviembre de 2024

Del santo Evangelio según san Marcos 13, 24-32

Oigan… estamos a dos domingos del final de nuestro ciclo litúrgico, es la recta final ya!!

Si nos damos cuenta, conforme nos acercamos al final, las lecturas van encaminadas a justo eso, al final. Hoy, Jesús en el Evangelio de Marcos nos habla de LA FECHA, de aquel día en que se terminará la vida como la conocemos y empezará la vida que solo Dios conoce en plenitud.

 A algunos nos asusta, a otros nos emociona, a otros nos entristece, a otros nos alegra… y la verdad es que todo se vale, porque cuando vamos hacia lo desconocido siempre se nos llena el cuerpo, el alma, la cabeza, nuestro todo, nos llenamos de la emoción de lo nuevo, abrir un regalo siempre ha sido emocionante, lleno de gozo y de amor. Y poco nos fijamos en lo justo anterior, medio pasito antes de lo nuevo, está el final, está la conclusión del antes para poder dar el siguiente paso.

Hoy las lecturas y el Evangelio van apocalípticas, van de el mero final. Cierren sus ojitos un momento, y piensen en cómo luce el apocalipsis…

Levante su mano quien se lo imagina como de película, con guerras y destrucción, con terremotos y tormentas, o quien se imaginó el apocalipsis zombie igual de película??

Si nos quedamos en la mente con esas imágenes de un final de tragedia y dolor y llanto, si ocupamos nuestro pensamiento con eso, si llenamos nuestro tiempo con esas ideas, no le vamos a dar chance ni a nuestra mente, ni a nuestras imágenes mentales, ni a nuestro tiempo invertido en eso, de que entren cosas lindas. Qué tal que no va a ser tragedia? Qué tal que cuando suenen las trompetas de los ángeles no va a haber nada si no amor entre todos? Qué tal que cuando llegue la hora vamos a entrar todos al cielo? Eso es lo que estamos esperando qué no? Para eso estamos rezando diario!! Ese es el camino por el que cada día nos esforzamos al ser mejores personas entre nosotros, que no?

Jesús nos dice hoy, que no sabemos ni el día ni la hora, que deberíamos estar listos, porque nadie, ni siquiera Jesús mismo, sabe ni el día ni la hora. Qué quiere decir eso?

Si te dijera que tengo ya tu boleto de avión para irte de vacaciones, pero que yo te aviso cuando, tú qué harías? No empacarías hoy una mochila con lo básico y la dejas atrás de la puerta, “por si las”? No te apurarías en el trabajo para no dejar pendientes para que en cuanto te diga, oye (tu nombre) paso por ti en 15 minutos, nos vamos, tu solo le digas a tu jefe “Me voy de viaje jefe, te veo en dos semanas” y no pueda decirte que no porque dejaste todo al día?

Esa es la tarea de hoy. Qué has dejado pendiente? Como bautizado, qué servicio tienes pendiente por cumplir? Como hermano cristiano, con quién te falta hacer las paces? Como hijo muy amado de Dios, qué rencor te falta perdonar? Como hijo muy cuidado de María, a qué hermano te falta proteger?

Hoy que casi termina el ciclo litúrgico, Dios nos recuerda que siempre estamos en la recta final, porque no sabemos cuándo, no sabemos cómo, no sabemos a qué hora, pero tenemos la absoluta certeza, de que Dios regresa por nosotros, es hora de hacer las maletas y saldar pendientes.

 

Dios nos ayude con eso.




Besos a quien tiene todo preparado

Nada para el resto.

miércoles, 5 de junio de 2024

Del santo Evangelio según san Marcos 12, 18-27

 Hay una frase que en Pastoral Creativa nos sabemos todos muy bien…

Cuando Ram inicia la proclamación del Evangelio nos dice:

En aquellos días… cuándo?? ___”HOY”_______

Podemos entrar en muchas discusiones sobre si seguir la palabra del evangelio de forma literal o no, si ése teólogo piensa tal cosa, o si ese otro cree ésa otra cosa, si el de allá está seguro que… y aventarnos horas y horas y días y años, la vida entera estudie y estudie… pero el Evangelio de hoy nos dice muy claro, que Dios es Dios de vivos, es Dios de hoy, no es Dios de muertos, no es Dios de ayer, ES DIOS DE HOY.

Los intelectuales de la época, llegaron con Jesús tratando de, como decimos vulgarmente, ponerle un cuatro, y Jesús les responde de la forma más sencilla: Se feliz y perdona, sé feliz y deja ser felices a otros, sé feliz y llénate de amor, sé feliz, Y VIVE!! VIVE EN PAZ, VIVE EN LIBERTAD, VIVE EN AMOR, VIVE FUERTE, VIVE HOY.

Algunas veces nos acabamos las horas, la vida misma buscando respuestas a problemas o muy sencillos, o que no son problemas, como éste de que si la esposa es de quien o si el marido será cuál, ese no es el tema por el que hay que gastarnos. Si leemos en el Evangelio que Dios es HOY, y si nos la creemos de a de veras, si la vida que nos da es HOY, es AHORITA!! Y ya estamos en tiempo ordinario, pero éste evangelio tiene que ver con la muerte y resurrección de Jesús también, porque la resurrección y la muerte también es hoy. Y no quiero confundirlos. Prácticamente toda la palabra del Señor, me refiero a los textos de los Evangelios no son literales, todo tiene un significado. Si Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, si Dios es HOY, la vida y la muerte ES hoy, no me refiero a una muerte clínica, si no a morir hoy. Si no muero hoy, como Jesús, mañana no resucito. Si hoy no muere mi depresión, mañana no resucito en alegría. Si hoy no muere mi rencor, mañana no resucito en el perdón y la libertad. Incluso, y no se me rasguen las vestiduras por favor, si hoy no muere mi fe, la fe que tengo hoy, mañana no me resucita una fe mejor, una fe más crecida, una fe más arraigada, una fe más humana, una fe que me haga cada día ser una mejor persona. La resurrección, la vida, es un ejercicio de HOY, es voluntaria, y, hasta donde tú mismo decidas, es necesaria.

Para poder crecer, para poder avanzar, para poder hoy vivir mejor, dentro de ti mismo, y al lado de los demás.

Así sea.





Besos a quienes mueren hoy.
Nada para el resto.

Estudiando en casa

 Se puso de moda en la pandemia, pero para entonces ya estábamos bien encanchados. Empezamos en kinder, con un "problema" de obedi...