Desde hace un rato ya, doy 35 clases al año a personas que quieren recibir el sacramento de la Confirmación. Hay una clase en particular que me gusta dar, pero en serio me gusta...

María.

 Y les cuento mil cosas de ella, que quién era su mamá, que cómo sucedió su concepción, que cómo creció, en fin... todo un rollo... el chiste de esa plática es llegar al SÍ, al momento en el que María decide ser y hacer todo cuanto esté a su alcance, y además lograr aquello que no está a su alcance, para ser la persona que estaba destinada a ser por mandato divino.

Cuándo te comparas con las situaciones es hasta presunción pensar que Dios tuviera un plan y mandato para tu vida, sin embargo, YO, que creo realmente en la existencia de Dios como un ser supremo, uno que además es mucho más sabio que todos los humanos juntos, y que además es la fuente de amor perfecto, pienso que, en efecto, Dios que no hace cochinadas, que me hizo a mi en uno de sus mejores días, y que además tiene para mi el más perfecto de los planes.

Lo que pasó ésta noche ha sido sin duda parte de Su plan perfecto, lleno de amor, y decir un SI, consciente del trabajo que va a requerir, del compromiso al que nos hacemos acreedores, y que además sepamos que éste SI no puede ser de juguete...

Besos para ti.
Y nunca, ni un solo beso para nadie más que quede fuera de los cinco.

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