Palabra Vs Acción

Suena a psicología de Arjona, pero pasar del sustantivo al verbo requiere de mentes superiores.
Si para participar en el sustantivo ya se requiere que la ardilla gire, para hacer lo que se dice, bueno... hay a quienes les sale fluido, hay a quienes les cuesta pero lo logran, y hay quienes de verdad no conocen el concepto.

Yo no puedo evitar llevar un pensamiento paralelo, mientras estoy en junta voy pensando en mis hijos, en la hora del recreo, en si el desayuno me hizo daño (no debería desayunar, pero necia acepto lo que no debo...), en si el cliente tal, en si el proveedor otro, la lectura pendiente, hacer hueco en mi agenda para ir al súper, en fin, en todo al mismo tiempo en el que voy tomando la minuta de la junta (que sigue siendo hora perdida, pero bueno...). Luego entonces, entiendo (de verdad entiendo) que haya quienes solo -SOLO- puedan estar en la junta, a quienes en verdad estar en una sola cosa les cueste medio seso, y es tan respetable como mi vorágine de ideas aglutinadas, sin embargo, como selectiva (pinche selectiva) de sangre pura, me procuro al lado a aquellos que logran usar ambos lóbulos a la vez. si, que mamona... y qué? así soy! luego entonces, así me quiero yo, y entiendo que no me quieran todos así... De ésos que me procuro, de los que logran pensar en todo, los hay quienes logran seguirme el paso, y QUIEREN seguirme el paso, y los hay quienes lo logran pero no se les da la gana, y es tan respetable como el primero caso.

Ahora, pasar de ése pensamiento paralelo a llegar a la acción de cualquiera de esas ideas, es (ha sido, y seguirá siendo) un verdadero triunfo. De ésta siguiente selección puedo asegurar que a mis amigos los cuento con los dedos de una sola mano, amigos de esos a los que les confío la vida de mis hijos, los de verdad, los que saben TODO de mi, los que se enteran en el acto de TODO lo que me pasa, y que además saben y pueden reaccionar de manera instantánea.

Por evidentes razones esa lista es de oro, y aunque no esta cerrada, pocos pueden entrar, y de los que pueden, menos son los que quieren.

La semana pasada, luego de terminar una tarea, caí en cuenta de mi estado mental de uno de mis pensamientos, que inició en solo eso, sustantivos, y que a pesar de cualquier intento de mi parte no se ha convertido en verbo. Dejo ése tema en la charola de pendientes, y aunque no puedo -ni quiero- sacarlo de mi lista de temas mentales, permanecerá en sustantivo hasta no enterarme de un verbo bien dirigido. Es una pena, porque me dediqué horas mentales (aunque compartidas) a eso.

Beso a TODAS las ardillas que pueden girar, y besos abrazados a quienes logran que en efecto, la rueda de la ardilla tenga movimiento.
Nada para el resto.

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