Hoy parece súper sencillo el Evangelio!!
Habla del ego de los escribas, de los fariseos, de quienes guían, de
quienes enseñan, de quienes juzgan qué es lo bueno y qué es lo malo, y dice que
todo mal !!
Y eso es bien fácil, porque nada tiene que ver ni contigo, ni conmigo.
Allá que los curas enmienden su camino!! Sí!! Sí!! Que ese padrecito necio
agarre tantita humildad porque ya me cae gordo.
Eso es súper sencillo de hacer. Creer que las palabras de Jesús no son
para mi, es como hacerla de torero. Ahí viene… ahí viene… y Óle!!!
Nononono… así no va la cosa.
El evangelio de hoy va derechito para ti, y para mí. Porque:
1.- Aunque no llevemos sotana, aunque no seamos los escribas de ningún templo, todos, sin excepción, desde los chicos hasta los grandes, todos, somos maestros de algo para alguien.
2.- Aunque no tengamos un puesto directivo en donde trabajamos, a todos se nos sube el ego, se nos suben los humos, se nos nubla la vista para poder ver a todos, para considerar a cada uno.
3.- Aunque somos pequeños en la escala de la sociedad, vamos pensando que lo que pensamos, es lo correcto, que lo que se nos ocurre a nosotros, es la mejor manera, y
4.- Porque nos encanta juzgar y criticar y corregir a tooooodo el mundo.
Y por eso, nosotros somos los fariseos
hoy.
Hoy revisé, como cada semana, varias exégesis, fui a misa a ver qué
dice mi párroco, revisé lo que hablamos en el café fraterno de la mañana, y en
casi todas éstas ocasiones de analizar el evangelio de hoy, le dimos al clero
hasta por debajo de la lengua, nos les fuimos a la yugular criticando el ego
ajeno. Y eso es bien fácil. Eso es, como te contaba antes, jugar a los toreros. Eso es ser espectador
foráneo del evangelio, y no se vale.
Hoy la tarea es… había pensado en decirles “imposible”, pero si Jesús nos la está dejando, quiere decir que Jesús, que nos conoce a la perfección, confía plenamente en que lo podamos lograr. Así que saca tu cuaderno y anótala en tus pendientes:
¿Qué estoy haciendo yo, para que mi hermano no brille, o brille menos
que yo?
¿Qué conocimiento estoy reteniendo para que otro no lo aprenda?
¿Qué carreras estoy dando yo para que el otro no pueda llegar, o llegu después de mi?
¿Qué responsabilidad estoy incumpliendo, dejando la carga a otro?
¿Qué clase de hermano estoy siendo con mis hermanos? Con mis compañeros
de trabajo, con mi familia, con mis vecinos, con mis compañeros de vida.
El evangelio de hoy nos dice que cada uno de nosotros es el instrumento que Dios tiene para ayudarle a otro. Y ser instrumento no te hace director de orquesta, te hace ser solo un cable que ayuda a que todo conecte, te hace el tubito por donde corre el agua, no te hace el manantial, ni la laguna, solo la tubería. Hoy hay que revisar en nosotros mismos, si estamos bloqueando la tubería, si estamos cortando el cable, o si estamos conectando de verdad, y es muy sencillo, mira a quienes están alrededor tuyo, mira cómo están y piensa cómo les puedes hacer brillar más. Y no te preocupes por ti, que si todos hacemos eso, alguien te va a ayudar a ti también. De eso va ser católico, de ir todos juntos, de jalar a unos y empujas a otros, de dejarse jalar también.
Que Dios nos ayude con esto.
Cierra Señor, las puertas que quieras cerrar para mi.
Y colócame en el centro de tu perfecta voluntad.
Besos a quienes meten el hombro por otro.
Nada para el resto.
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