Agradecida, no endeudada

Cuando ha habido oportunidad de aprender, siempre (o casi siempre) he procurado aprovechar. Y hubo una buena época de mis días en la que me quejé de todo lo que implicaba GS, el horario, los compañeros, la competencia, el ambiente, la oficina, el ambiente, mi jefe... todo, de todo me quejaba con considerables argumentos contra los que casi nadie ni nada podían debatir.

Hoy, debo decirle a todo eso, GRACIAS.
Gracias a lo pinche que fueron conmigo, puedo hoy decir NO con tal soltura que ni miedo me da.
Gracias al horario de esclavos que manejan, hoy puedo decir YA ME VOY, sin el menor susto, cuando estoy cansada o tengo calor, o en general cuando se me da la gana; y claro, que cuando hay que quedarse y quemar la pestaña, sin el menor susto tampoco, me puedo quedar hasta que cierren la oficina, que nunca será tan tarde como cuando me amanecía en el pedregal.
Gracias a la gente tan mediocre que me rodeaba, hoy puedo elegir a mis compañeros de trabajo, y sin remordimiento batear a quienes no me convienen, gustan, o a mi juicio (porque si, a mi juicio personal) no son personas "de bien" -a fin de cuentas, cada quien puede tener definiciones de "bien" para su propia vida-.
Y en especial, Gracias a Tanus, porque habiendo tenido un jefe tan pero tan pinche, hoy puedo babosear, corregir y zapear dos veces a la semana al jefe que tengo, sin la menor deuda de conciencia, porque no he encontrado otro jefe que merezca ser corregido tantas veces como el pelón aquel -podría ser que fito necesite muuuuchas más correcciones, pero no las merece-.

Hoy, empezando la semana, envío al universo infinitas gracias por todo lo que he vivido, por todo lo que resultó de eso, y por mi consiguiente felicidad.

Besos a todos los que lleguen antes de las 19:00.
Nada para el resto.


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