Sin segundas oportunidades.

Hoy sé cuál es el resultado de tener una madre que le permite ser a sus hijos desordenados, desobligados e irrespetuosos.

Y la verdad verdad, que flojera, tener en mi vida a otro Fulano (o Fulana) desordenado, desobligado, irresponsable e irrespetuoso, que fracasa en todo y aún así dice que es feliz porque pone cara de falsa sonrisa en las fotos del face... no, en verdad no.

Tal vez otro año lo hice, pero ya o estoy en edad ni de aguantar, ni de enseñarles a mis hijos a aguantar a esa clase de semihumanos.

A la goma y rápido.

Besos a los buenos.
Nada a los nacos.

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