miércoles, 7 de enero de 2026

Del santo Evangelio según San Mateo 15, 29-37

 Éste evangelio como que ya nos lo sabemos no? Es un evangelio popular, popular porque es muy escandaloso el milagro, eran muchas personas, fueron muchos panes, hubo muchos pescados, comió una muchedumbre y hasta sobró! Y eso está muy bien… pero quisiera que hoy dirijamos la mirada, no a lo escandaloso…

 

En éste evangelio, Jesús tiene un momento con los discípulos muy cotidiano y muy cercano, de mucha confianza… oye mano, oye compa, vino mucha gente a la fiesta, y no tenemos pizza para todos, qué hacemos? Y Jesús, así con confianza, sin mucho protocolo, preguntó… cuánto tenemos? Casi como cuando hacíamos coperacha para la pizza en las fiestas.

 

Jesús estaba ocupado, y estaba preocupado, porque Jesús toma en cuenta varias cosas cuando andamos aquí en la fiesta.

·         Jesús se sentó a predicar en el monte, les enseña, se ocupó de alimentar las mentes, las almas de los presentes.

·         Jesús sano a todos los enfermos que le acercaron, se ocupó de sanar, y cuando Jesús sana, sana tu cuerpo, sana tu mente, sana tus preocupaciones, sana en paquete, en combo diríamos hoy.

·         Y para remate, Jesús se ocupó de la situación material de los presentes, llevaban 3 días ahí escuchando la prédica de Jesús, sanado, y no habían comido, no quería despedirlos sin comer porque podrían desmayarse en el camino de regreso a casa, se ocupó de alimentar, de proveer. Los organizó en grupos para juntar los panes, para multiplicarlos, para repartirlos, y en eso, también nos enseñó.

 Recuerdan la lista de ayer, la de la tarea del adviento? Qué tal que la frase para hoy sea “hasta saciarse”.

 Cuánta predica de Jesús crees que necesites para saciarte? Cuántas veces crees necesitar que Jesús te sane para saciarte? Cuánto crees que debas compartir con otros para sentirte saciado de amor, de generosidad, de hermandad?

 Sin duda Jesús es capaz de multiplicar los bienes para saciar nuestra hambre estomacal, esperemos que nuestra hambre de Él siga en nosotros para tener la constancia de continuar en su camino hasta saciarnos de él.

 

Y que Dios nos ayude con eso.







Besos a quienes se ocupan de lo que les preocupa.
Nada para el resto.

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 Verán... Llevo mucho tiempo en ésto, escribiendo homilías para quien no las escucha, ni las lee, ni les entiende, mucho menos las atiende. ...