Éste evangelio como que ya nos lo sabemos no? Es un evangelio popular, popular porque es muy escandaloso el milagro, eran muchas personas, fueron muchos panes, hubo muchos pescados, comió una muchedumbre y hasta sobró! Y eso está muy bien… pero quisiera que hoy dirijamos la mirada, no a lo escandaloso…
En éste evangelio, Jesús tiene un momento con los discípulos muy
cotidiano y muy cercano, de mucha confianza… oye mano, oye compa, vino mucha
gente a la fiesta, y no tenemos pizza para todos, qué hacemos? Y Jesús, así con
confianza, sin mucho protocolo, preguntó… cuánto tenemos? Casi como cuando
hacíamos coperacha para la pizza en las fiestas.
Jesús estaba ocupado, y estaba preocupado, porque Jesús toma en cuenta
varias cosas cuando andamos aquí en la fiesta.
·
Jesús se sentó a predicar en el monte, les
enseña, se ocupó de alimentar las mentes, las almas de los presentes.
·
Jesús sano a todos los enfermos que le
acercaron, se ocupó de sanar, y cuando Jesús sana, sana tu cuerpo, sana tu
mente, sana tus preocupaciones, sana en paquete, en combo diríamos hoy.
·
Y para remate, Jesús se ocupó de la situación
material de los presentes, llevaban 3 días ahí escuchando la prédica de Jesús,
sanado, y no habían comido, no quería despedirlos sin comer porque podrían
desmayarse en el camino de regreso a casa, se ocupó de alimentar, de proveer.
Los organizó en grupos para juntar los panes, para multiplicarlos, para
repartirlos, y en eso, también nos enseñó.
Y que Dios nos ayude con eso.
Nada para el resto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario