martes, 25 de marzo de 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38

 Hoy quisiera rescatar unas palabras de la exégesis de la Madre Clara Malo para éste Evangelio, que son muy cortitas, y cito:

“Alégrate”. Con ésa palabra irrumpe Dios en la vida de María, y en la nuestra propia. Cada palabra del ángel es una invitación a la confianza: alégrate, no temas, Dios está contigo, ha puesto en ti su mirada, te ha devuelto su gracia.

Aunque no sepas cómo, el poder de Dios te cubrirá con su sombra y protección. El Espíritu de Dios actuará en ti.

 

Y recuerdo también algo que comentamos en un grupo de oración muy bonito en el que participo.

Casi siempre, cuando escuchamos del Evangelio palabras así de bonitas, nos imaginamos toda la escena, en nuestra mente, o al menos en la mía, luego me cuentan cómo apareció en su imaginación, baja un ángel enorme todo iluminado, con unas faldas enormes, con varias capas de crinolina, se le aparece a María y le habla súper bonito, y luego de leer esto, o de escucharlo, volteamos a muestra propia vida, y como que no ha pasado. A mí no se me ha aparecido nadie con faldas largas con 3 capas de crinolina, a mí nadie me ha hablado en verso, no he estado dentro de una nube de diamantina escuchando una vocesota que sale de una nube. Y entonces siento que a mi no me ha llegado ningún recado, para mí no era el mensaje. Se lo dijeron a María, y solo María actuó en consecuencia. Y sí, eso pasó, y estuvo súper bien, porque sin María no tendríamos a Jesús, ni salvación, ni estaríamos aquí ni nada.

 

Lo bonito de poder tener éste librito a la mano, de que esté en nuestro idioma, lo bonito de hacer esto, de reunirnos en nombre de Dios y darle un repasito a todo lo que está escrito aquí, es que vayamos entendiendo que todo éste recado escrito en los 73 libros de la biblia, son para ti mi amor. Y es un recadote!! Por eso lo vamos dividiendo en pedacitos, para irle entendiendo de a poquito en poquito. Hoy te dice a ti: Alégrate”. Y así como irrumpe Dios en la vida de María, hoy que irrumpa en la tuya. Alégrate, no temas, Dios está contigo, ha puesto en ti su mirada, te ha devuelto su gracia.

 

También sé que llegarle a los talones a María es una tarea de toda la vida, pero esa tarea solo puede empezar si TU LE RESPONDES A DIOS con las mismas palabras que usó María:

 

Aquí estoy, que se haga como Tú dices.

María a los 15 años pudo no solo decirlo, si no hacerlo. Cómo vamos nosotros con eso?













Besos a los que se dan por aludidos
Nada para le resto

martes, 18 de marzo de 2025

Del santo Evangelio según san Mateo 23, 1-12

Hoy parece súper sencillo el Evangelio!!

Habla del ego de los escribas, de los fariseos, de quienes guían, de quienes enseñan, de quienes juzgan qué es lo bueno y qué es lo malo, y dice que todo mal !!

Y eso es bien fácil, porque nada tiene que ver ni contigo, ni conmigo. Allá que los curas enmienden su camino!! Sí!! Sí!! Que ese padrecito necio agarre tantita humildad porque ya me cae gordo.

Eso es súper sencillo de hacer. Creer que las palabras de Jesús no son para mi, es como hacerla de torero. Ahí viene… ahí viene… y Óle!!!

Nononono… así no va la cosa.

El evangelio de hoy va derechito para ti, y para mí. Porque:

1.- Aunque no llevemos sotana, aunque no seamos los escribas de ningún templo, todos, sin excepción, desde los chicos hasta los grandes, todos, somos maestros de algo para alguien.

2.- Aunque no tengamos un puesto directivo en donde trabajamos, a todos se nos sube el ego, se nos suben los humos, se nos nubla la vista para poder ver a todos, para considerar a cada uno.

3.- Aunque somos pequeños en la escala de la sociedad, vamos pensando que lo que pensamos, es lo correcto, que lo que se nos ocurre a nosotros, es la mejor manera, y

4.- Porque nos encanta juzgar y criticar y corregir a tooooodo el mundo.

Y por eso, nosotros somos los fariseos hoy.

 

Hoy revisé, como cada semana, varias exégesis, fui a misa a ver qué dice mi párroco, revisé lo que hablamos en el café fraterno de la mañana, y en casi todas éstas ocasiones de analizar el evangelio de hoy, le dimos al clero hasta por debajo de la lengua, nos les fuimos a la yugular criticando el ego ajeno. Y eso es bien fácil. Eso es, como te contaba antes, jugar a los toreros. Eso es ser espectador foráneo del evangelio, y no se vale.

Hoy la tarea es… había pensado en decirles “imposible”, pero si Jesús nos la está dejando, quiere decir que Jesús, que nos conoce a la perfección, confía plenamente en que lo podamos lograr. Así que saca tu cuaderno y anótala en tus pendientes:

 

¿Qué estoy haciendo yo, para que mi hermano no brille, o brille menos que yo?

¿Qué conocimiento estoy reteniendo para que otro no lo aprenda?

¿Qué carreras estoy dando yo para que el otro no pueda llegar, o llegu después de mi?

¿Qué responsabilidad estoy incumpliendo, dejando la carga a otro?

¿Qué clase de hermano estoy siendo con mis hermanos? Con mis compañeros de trabajo, con mi familia, con mis vecinos, con mis compañeros de vida.

 

El evangelio de hoy nos dice que cada uno de nosotros es el instrumento que Dios tiene para ayudarle a otro. Y ser instrumento no te hace director de orquesta, te hace ser solo un cable que ayuda a que todo conecte, te hace el tubito por donde corre el agua, no te hace el manantial, ni la laguna, solo la tubería. Hoy hay que revisar en nosotros mismos, si estamos bloqueando la tubería, si estamos cortando el cable, o si estamos conectando de verdad, y es muy sencillo, mira a quienes están alrededor tuyo, mira cómo están y piensa cómo les puedes hacer brillar más. Y no te preocupes por ti, que si todos hacemos eso, alguien te va a ayudar a ti también. De eso va ser católico, de ir todos juntos, de jalar a unos y empujas a otros, de dejarse jalar también.

 

Que Dios nos ayude con esto.








Abre Señor, las puertas que quieras abrir para mi.
Cierra Señor, las puertas que quieras cerrar para mi.
Y colócame en el centro de tu perfecta voluntad.






Besos a quienes meten el hombro por otro.
Nada para el resto.


miércoles, 12 de marzo de 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 11, 29-32

Cuán duro inicia Jesús en ésta parte del Evangelio… voy a repetir ésta parte en que nos dice una palabra muy dura: “La gente de éste tiempo es una gente perversa”. pero no nos lo dice de gratis.

Vamos a hacer una trampita, para entender por qué dice esto… si tienen por ahí su Biblia, vamos a buscar el evangelio de hoy que es Lucas 11, 29, 32. Justo un párrafo antes, en Lucas 11, 27-28 el Evangelio dice: … (léela de tu biblia)

Qué complicado se va volviendo esto… “Felices, los que escuchan la palabra de Dios, y la ejecutan”.

Después nos dice Jesús: Pide una señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás.

Qué tal si cambiamos éstas palabras por una parábola más cercana? Cuántas veces nos dijo mamá / papá: “levanta tu recámara”, “termina tu tarea”, “pórtate bien”, “lávate los dientes”, “dobla tu ropa limpia”, “Guarda tus juguetes”? Estoy segura que, como a mi, porque nadie sale librado de esto, nos lo dijeron no una, ni dos, ni tres, sino muchas, muchas, muchas veces. Tal vez, incluso, hoy día que eres una persona adulta, hay alguien que te sigue diciendo las mismas frases. Bueno, pues igualito pasa con las palabras que nos dice Dios.

Con Jonás nos mandó a decir “Dentro de cuarenta días Nínive será destruida”, Jonás lo repitió y repitió a todos los ninivitas durante 3 días, los ninivitas LE HICIERON CASO, y cambiaron su actuar, sus costumbres, su actitud, y porque hicieron caso, se salvaron.

Hoy, seguimos pidiendo, igual que la gente PERVERSA que rodeaba a Jesús hace 2mil años, seguimos pidiendo signos.

Rezamos duro duro, y pedimos lo que a nosotros nos conviene, todo el tiempo. “Oye Dios, por favor, hazme el milagrito y que mi jefe me suba el sueldo”, "Oye Dios, por favorsito, mueve a todos los coches que tengo enfrente para que me dejen pasar y que no me estén estorbando en mi paso”, y esas son peticiones muy mundanas, pero qué tal cuando tenemos un enfermo, y queremos que no muera, ésa es una petición que todos hemos hecho, y que cuando tal vez muere nuestro enfermo, renegamos de Dios porque qué mala onda Diosito que no hizo lo que YO QUIERO QUE HAGA.

La cuaresma tiene mucho que ver con el recado de Jonás: “Dentro de cuarenta días Nínive será destruida”, y el Evangelio de hoy nos empuja a creer sin duda en esto.

Si Nínive fuera algo que está dentro de ti, qué sería?

Es duro, porque tengo 40 días para que mi Nínive se destruya, para que cambie, para que se modifique, y para no ser perversa, debería ser tan dócil como los ninivitas, debería HACERLE CASO, y cambiar mi actuar, mis costumbres, mi actitud, y si hago caso al aviso, a la señal que ya me dieron, tal vez, y solo si Dios así lo quiere, me salvo.

El domingo pasado el sacerdote en mi parroquia nos dijo en la homilía, que, aunque la cuaresma es precisamente para generar un cambio desde adentro de cada uno de nosotros, tal vez puedas pensar, que éste año no, que ésta cuaresma no es el momento, tal vez te toque hacer ese cambio para la próxima cuaresma, y se vale, porque Dios te creó con tanta confianza que te regaló el poder de gestionarte a ti mismo y decidir que todavía no quieres creer, que todavía no quieres cambiar a una mejor versión de ti misma, de ti mismo, y está bien, tal vez sea la próxima cuaresma cuando sea tu tiempo. Lo que no sabemos, es si vamos a llegar a la siguiente cuaresma para volver a tener la oportunidad que tenemos hoy, ahorita, ésta noche.

 

Que Dios nos ayude con esto.







Besos a quienes ya tienen su lista de cosas por cambiar desde adentro
Nada para el resto.

Del santo Evangelio según san Lucas 11, 1-4

 Qué bonito Evangelio éste, en el que Jesús nos deja casi como una receta de cocina, las palabras que debemos decirle a papá Dios para hablar con Él.

Y nos las aprendimos a pie juntillas, las repetimos de memoria, las rescatamos cuando nos sentimos en peligro, cuando la tristeza nos inunda, cuando desfallecemos porque la vida nos atropella, las repetimos y las repetimos.

Le llamamos Padre Nuestro, para recordarnos que somos su hijos, aunque de repente se nos olvide que TODOS somos sus hijos, y que hay que tratar a todos como hermanos.

Mencionamos que esta en el Cielo para recordar que esa es nuestra meta, llegar a su lado al final de nuestro tiempo acá en la tierra.

Le alabamos diciendo Santificado sea tu nombre, aunque de pronto lo usemos en vano y hablemos mal de Él y de sus hijos.

Pedimos que Venga a nosotros su reino, porque nos cuesta un montón ir formando nosotros mismos Su reino de amor entre nosotros.

Le pedimos Hágase tu voluntad casi diciéndolo de carrerita porque en realidad queremos que se haga la nuestra. Acá en la tierra y allá en el cielo, queremos que sucedan las cosas como queremos nosotros.

Pedimos Danos hoy nuestro pan de cada día, porque a veces pensamos en tantas cosas mundanas, que se nos olvida comulgar, y no estoy hablando precisamente de la hostia consagrada, que deberíamos, pero qué tal de hacer comunión? Hacer común unión con todos los hijos de Dios?

Pedimos que se nos perdone, reconociendo nuestra imperfección, y ofrecemos perdonar a todos, aunque estas otras palabras también las decimos casi en murmullo porque perdonar de verdad es un trabajo bien complicado.

Rogamos que nos elimine las tentaciones porque sabemos que somos débiles y podemos caer si no estamos a las vivas!

Y claro, como siempre hijos del Padre, pedimos que nos proteja del mal, ojalá sea del externo, pero también de generarlo nosotros mismos.

 

Es relativamente sencillo analizar cada frase del Padre Nuestro, la misma cita bíblica es muy cortita, solo 4 versículos.

Lo difícil, y aquí está la tarea, es HACER el padre nuestro, lo complicado es RECONOCER que nos equivocamos, lo DOLOROSO que es corregirnos a nosotros mismos y entre nosotros, le vemos en la primera lectura, Pablo corrigiendo al mismísimo Pedro, porque se le fueron las cabras, se le torció el camino, mucho o poco, pero iba en la dirección equivocada, estaba, la cabeza de nuestra iglesia, siendo humano como tú y como yo, metiendo la pata, dejando la congruencia perdida al fondo del bolsillo.

Y si le pasó a Pedro, que conoció en persona a Jesús, que pasó con él 3 años aprendiendo a vivir Jesusmente, cómo crees que nos pasa a ti y a mí? Qué tanto crees que nos tengan que perdonar los que nos tienen cerca? Lo de menos es perdonarlos también.

Guapuras, que no se nos olvide orar todos los días, pero más importante, que no se nos olvide convertir la oración a Dios en acción de Dios a través nuestro.












Besos a quienes logran la difícil congruencia de hacer lo que dicen.
Nada para el resto.

Del santo Evangelio según san Juan 5, 1-16

  Este Evangelio, tiene muchas partes que nos enseñan un montón, la que más nos explican en misa, y lo sé porque es la homilía que ya hasta ...