martes, 8 de diciembre de 2015

Casa hogar

Cada año el coro donde Princesa toca la guitarra presenta un concierto de beneficencia, en vez de cobrar la entrada en pesos la cobran en kilos: 1 kg de arroz, 1 kg de frijol, algún enlatado... para luego llevar la despensa a algún lugar donde sea necesario.

Es siempre un evento de misericordia, aunque nunca sé quién sale mejor pagado, quienes reciben el donativo o quienes lo entregan.

Mis primos me critican mucho por mis actividades en la iglesia, que tengo por seguro que alimentan a Princess y a Bolito más de lo que pueden aprender en la escuela, y de manera egoista, a mi, esperando en cada caso que el servicio que damos, el tiempo invertido, le sirva al menos a una cuarta persona.

Hoy limpiamos el closet para llevarles a las niñas de la Casa Hogar todo lo que podamos, nuevo y usado, en este invierno que nos llegó de sopetón y sin aviso.


Beso a quien crece y a quien tiene la fortuna de ver crecer a los críos.
Nada para el resto.

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